JOYERÍA

Columna creativa de Macarena Sandoval

El Diamante Como Piedra

Hablar del diamante como piedra significa retroceder 3.000 millones de años y sumergirnos a 200 km de profundidad. Esta maravillosa gema, que tanto amamos las mujeres y que generalmente llevamos en nuestro dedo engastada en un anillo, es la más dura del mundo y la más bella entre las piedras preciosas.

En esta segunda edición de la revista de este año, me gustaría contarles un poco sobre el diamante en bruto, mucho antes de verlo convertido en una joya y de llevarlo como artículo de lujo en nuestra mano, muñeca, orejas o cuello.

El diamante es una forma especial de cristalización del átomo de carbono, principal elemento de la naturaleza, que también se encuentra en las plantas, los animales y

el ser humano. Estos cristales de diamante se formaron hace unos 3.000 millones de años a una profundidad de entre 140 y 200 km, a muy altas temperaturas (hasta 2.000 grados Celsius). La palabra «diamante» procede probablemente del griego antiguo adamas, que significa acero templado. Este diamante en bruto yace entre 140 y 200 km de profundidad. Desde allí, las erupciones volcánicas empujan la roca que lo contiene hacia la superficie de la tierra. La mayor parte de esta roca se incrusta en las paredes de un volcán. El viento y la lluvia erosionan la roca diamantífera empujada hacia afuera y la deshacen poco a poco. Los fragmentos más pequeños son arrastrados montaña abajo y van a parar al cauce de los ríos. Luego, es el río el que se lleva la roca diamantífera hacia su desembocadura.

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