Las mujeres que hacen florecer la tierra
Cada vez que alguien recibe un ramo de flores, hay una historia que casi nunca se cuenta. La historia suele detenerse en la estética: el color, la forma, el aroma, el gesto de regalar. Pero detrás de cada flor hay algo más profundo.
Hay tierra, estaciones, paciencia y, muchas veces, manos de mujeres. En Chile, gran parte del trabajo agrícola está sostenido por mujeres.
Mujeres que madrugan antes que el sol, que conocen los ritmos de la tierra y que han aprendido a leer las estaciones como si fueran un lenguaje antiguo. Ellas saben cuándo una planta está lista, cuándo una lluvia es necesaria, cuándo una helada puede cambiarlo todo.
En el mundo del diseño floral hablamos mucho de belleza. Hablamos de composición, de color, de estilo. Pero rara vez hablamos de quienes hacen posible que esas flores existan. Las mujeres que siembran, que cosechan, que limpian los tallos, que preparan los campos para la siguiente temporada. Son parte de un sistema silencioso que sostiene la industria floral, pero que pocas veces aparece en la conversación pública.
Cuando pienso en el futuro del diseño floral —uno más consciente, más sostenible y más conectado con los territorios— inevitablemente pienso en ellas. En las productoras de pequeña escala que cultivan flores de temporada.
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@victorflores_studio