ARTE VISUAL

Figura evocada

Hay una frase que el francés Marc Bourlier pronuncia casi como una íntima: «Cuanto más limitados son los medios, más fuerte es la expresión». Desde sus inicios —primero como pintor y luego como escultor— el artista ha orbitado alrededor de una misma presencia: el ser humano. No como cuerpo concreto, sino como figura evocada. Sus «pequeños seres», como él los llama, habitan el umbral entre lo real y lo imaginado. 

En su universo creativo, el fuste no es materia prima: es memoria encarnada. Bourlier descubrió la madera flotante «durante mis paseos por las grandes playas del norte de Francia». Ese hallazgo detonó un cambio radical en su lenguaje artístico. «Este material me fascinó y me obligó a cambiar por completo mi forma de expresar, de pintar. Me convertí en recolector de restos de naufragios», recuerda.

Cada fragmento recogido —torcido por el agua, gastado por la arena, esculpido por el azar— es una historia incompleta esperando que algo la reactive. «Es fabuloso, todo está inscrito en cada trozo de madera que se me presenta, solo me queda darles una segunda vida», comenta. Ese renacer no es una imposición, sino un descubrimiento paciente.

Continúa leyendo en nuestra versión digital…

 

www.marcbourlier.com

@marcbourlier1108 

—Por Isidora Weibel. Fotografía gentileza de Marc Bourlier.