PATRIMONIAL

La presencia de la mujer en la conservación patrimonial 

Cada 8 de marzo (8M) invita a revisar no solo indicadores de participación o liderazgo, sino estructuras culturales más profundas. En el campo del patrimonio, la pregunta no se agota en cuántas mujeres ocupan espacios institucionales, sino en cómo la historia material misma ha sido configurada por prácticas femeninas que durante siglos fueron clasificadas como domésticas, artesanales o marginales. 

Las fibras y los textiles constituyen uno de los territorios más elocuentes de esa discusión. 

En la Escuela de Arte y Conservación del Patrimonio, de la FAAD de la Universidad San Sebastián, marzo está dedicado a reflexionar académicamente sobre “Fibras, textiles y la presencia de la mujer”. Esta decisión no es solo simbólica. Forma parte de nuestra malla curricular y se concreta en el Taller de Materiales Orgánicos, donde abordamos fibras vegetales, textiles históricos, papel, soportes flexibles y técnicas tradicionales vinculadas al oficio femenino. 

La distinción entre materiales orgánicos e inorgánicos no es solo técnica. Es también cultural. La piedra, el mortero y el metal han ocupado históricamente el centro del relato monumental; en cambio, el textil fue relegado a lo decorativo o accesorio. Sin embargo, los tejidos han sido soporte de identidad, memoria y cosmovisión.

En América Latina, mujeres indígenas transmitieron universos simbólicos completos a través de la trama; en Europa, los talleres textiles sostuvieron economías familiares y configuraron redes productivas; y, en el siglo X X , creadoras vinculadas al diseño moderno expandieron el campo del textil hacia la arquitectura y la experimentación espacial. Lo que parecía blando resultó estructural. 

Desde una perspectiva filosófica, la materia no es neutra. Cada material expresa una forma de habitar. Las fibras poseen una condición fenomenológica —experiencia interna en la mente humana— singular: dialogan con el cuerpo, se pliegan, envuelven, protegen. Constituyen una arquitectura íntima antes de ingresar al museo. Conservan la huella directa del gesto humano. Continúa leyendo nuestra edición digital…

@carlosmaillet